Atlas de histología vegetal y animal

Ténicas histológicas

5.HIBRIDACIÓN in situ

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No se puede considerar a la hibridación in situ como una técnica de uso general. Sin embargo, aporta una información sobre la fisiología de las células y los tejidos que no es posible obtener con otras técnicas. La hibridación in situ se usa ampliamente en investigación en desarrollo embrionario, diferenciación de células madre, manipulaciones genéticas o cambios en la fisiología celular frente a señales externas, entre otras. Permite descubrir la expresión de un gen mediante la detección de su transcrito procesado, el ARN mensajero. Podemos descubrir qué células expresan un gen determinado y cuándo lo expresan. La expresión génica es un testimonio directo de la funcionalidad celular. Existe otra aplicación de la hibridación in situ y consiste en la localización física de un gen sobre un cromosoma.

La hibridación in situ se basa en la complementariedad de bases nucleotídicas (A-T o A-U y G-C). Del mismo modo que en la inmunocitoquímica se usan los anticuerpos, en la hibridación in situ se usa una secuencia de nucleótidos, denominada sonda, que es complementaria a la secuencia del ARN mensajero que queremos detectar, y que está conjugada con una molécula que luego pondremos de manifiesto y que nos sirve de marcador.

Quizá una de las razones por las que la hibridación in situ no es común todavía en los laboratorios de histología es porque sintetizar una sonda es complicado y generalmente no se puede usar en una especie animal o vegetal distinta a aquella para la que se ha producido dicha sonda. Ello es porque un mismo gen (y su ARN mensajero) en dos especies distintas tienen secuencias que no son idénticas y por tanto hay que fabricar una sonda para cada especie. Sin embargo, una vez obtenida la sonda el proceso de hibridación es sencillo.

Para obtener una sonda lo primero que tenemos que hacer es conocer la secuencia de bases del ARNm con el que queremos hibridarla. Si esa secuencia está publicada en las bases de datos en Internet todo el proceso se simplifica enormemente puesto que hoy en día se puede solicitar la síntesis de forma química de secuencias largas de ADN (hasta 1000 nucleótidos es común) a empresas especializadas. A partir de ese ADN podemos obtener nuestras sondas en el laboratorio (ver más abajo). Pero incluso, se pueden comprar las sondas ya marcadas, con lo que nos ahorramos una gran cantidad de tiempo en el laboratorio.

Sin embargo, en muchos casos no conocemos la secuencia de bases del gen deseado por lo que hay que averiguarlo primero para obtener posteriormente la sonda. Para obtener una sonda hay primero que clonar la secuencia de bases del gen (ARN mensajero) que queremos detectar. Clonar implica realizar una serie de pasos. 1) Una vez purificado el ARN de nuestro tejido, los ARN mensajeros se retrotranscriben (transcripción inversa), es decir, se hacen copias complementarias de ADN de todos los fragmentos de ARN mensajero. Se obtienen hebras de ADN denominadas cDNA (ADN clonado). 2) Mediante la técnica de PCR ("polymerase chain reaction") se consiguen multitud de copias de manera específica de la secuencia que queremos estudiar. 3) Dichas copias se integran en un plásmido y posteriormente se introduce en bacterias. 4) Se cultivan las bacterias para que proliferen y así también conseguir gran número de copias de los plásmidos, que se duplican en cada división bacteriana. 5) Los plásmidos se extraen y purifican. 6) Mediante un proceso de transcripción similar al que ocurre en el núcleo de las células, a partir de estos plásmidos se consiguen numerosas réplicas de ARN complementarias a nuestra secuencia inserta, que será también complementaria a la secuencia del ARN mensajero que queremos detectar. El resultado de la transcripción realizada repetidas veces es un gran número de cadenas de ARN denominadas sondas. Durante su síntesis es cuando se añaden los nucleótidos conjugados con las moléculas marcadoras que nos servirán para detectarla una vez la hibridación se haya producido. Normalmente son moléculas pequeñas como la digoxigenina y la biotina, aunque también se pueden utilizar moléculas fluorescentes, que se unen a los nucleótidos que formarán parte de la sonda.

Hibridación in situ

Esquema resumido del proceso de hibridación in situ. NBT (nitro blue tetrazolium) y el BCIP (5-Bromo-4-chloro-3-indolyl fosfato, sal de toluidina) son los sustratos de la fosfatasa alcalina.

Hibridación in situ

Imagen que muestra neuronas (de color azul) que expresan el receptor D1 para la dopamina en el cerebro ventral de una lamprea.

Hibridación in situ

Esquema del proceso de hibridación in situ sobre secciones de criostato.

La hibridación in situ se puede combinar con otras técnicas como la inmunocitoquímica o tinciones generales.


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Actualizado: 26-07-2017. 09:33