Atlas de histología vegetal y animal
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Tejidos animales

TEJIDO CONECTIVO

PROPIAMENTE DICHO

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En el tejido conectivo propiamente dicho nos encontramos distintos tipos de células embebidas en una matriz extracelular más o menos abundante formada por fibras y sustancia fundamental. Este tejido está muy extendido por todo el cuerpo: rellena espacios entre órganos, por ejemplo entre la piel y los músculos, rodea a los vasos sanguíneos, a los nervios y a diferentes órganos. Forma el estroma de órganos como el riñón, el hígado, glándulas, gónadas, etcétera. Pero también es el tejido que forma los tendones, los ligamentos, la córnea y la dermis.

Las células principales son los fibroblastos, cuya función es producir y liberar los diversos componentes de la matriz extracelular. En el microscopio óptico, el fibroblasto se observa como una célula alargada, fusiforme, con un núcleo ovoide que presenta uno o dos nucléolos y con un citoplasma generalmente poco visible . Otras células como las mesenquimáticas y las reticulares son típicas de determinadas variedades de conectivo propiamente dicho, como veremos más adelante.

Tipos celulares y fibras
Tipos celulares y principales tipos de fibras de la matrix extracelular que se pueden encontrar en el tejido conectivo laxo. La proporción de cada elemento es variable según el tipo de tejido conectivo. (Modificado de Krstić, 1989)

Los fibroblastos se consideran células residentes porque son las células típicas del tejido conectivo propiamente dichos. También se pueden encontrar otras células que se generan normalmente en la médula ósea y llegan al tejido conectivo desde los vasos sanguíneos, tales como los monocitos, los cuales por diferenciaciación darán lugar a los macrófagos, los mastocitos, los basófilos, eosinófilos, neutrófios, células plasmáticas y linfocitos. Todas ellas están relacionadas con funciones de defensa e inmunidad, pueden desplazarse por la matriz extracelular del tejido conectivo y su presencia o ausencia varía según las condiciones y la localización del tejido conectivo. Otro tipo celular que aparece en el tejido conectivo son los adipocitos. Es interesante que los adipocitos y los fibroblastos tienen el mismo precursor mesenquimático.

De acuerdo con la proporción y características de la matriz extracelular y de las células que componen los tejidos conectivos propiamente dichos podemos encontrar distintas variedades.

Conectivo laxo

Conectivo laxo donde se muestran las fibras de elastina.



Conectivo laxo

Conectivo laxo de la mucosa.

El tejido conjuntivo laxo o areolar es el más abundante de los tejidos conectivos y una de sus características es que no posee una organización estructurada sino células inmersas dispersas en una matriz extracelular abundante. Tiene una distribución muy extensa y se puede considerar como ubicuo ya que aparece en todos los órganos, llenando espacios tanto internos como entre órganos. Se encuentra en zonas que no requieren una gran resistencia a las tensiones mecánicas. Rellena los espacios entre la piel y los músculos, se encuentra bajo los epitelios, recubre órganos, vasos sanguíneos, nervios, forma parte del estroma de órganos como el riñón, el hígado, glándulas, testículos, y otros, forma parte de la pared de órganos como el digestivo, etcétera.

Esta compuesto sobre todo por fibroblastos y por matriz extracelular abundante. Su matriz extracelular se compone de fibras dispersas de colágeno, elásticas y las menos abundantes reticulares. Este tejido desempeña un papel fundamental en la nutrición de otros tejidos y órganos, ya que los nutrientes difunden fácilmente por la parte acuosa de su matriz extracelular. Pero además presenta una gran cantidad de vasos sanguíneos, prolongaciones nerviosas, así como partes secretoras de glándulas exocrinas. No es un tejido especializado.

El tejido conectivo denso presenta predominancia de fibras de colágeno y elaśticas respecto a la sustancia fundamental y a los fibroblatos, mucho más que en el laxo. Así, no presenta tantos espacios abiertos como el conectivo laxo. A los fibroblastos del tejido conectivo denso se les suele llamar fibrocitos para indicar que su actividad es mucho menor que en el conectivo laxo. Otra característica es que tienen una menor diversidad de tipos celulares. Hay que tener en cuenta que hay una transición entre los tejidos conectivos laxos y densos, y algunas veces no es fácil asignarlos a una categoría u otra. Aunque en la mayoría de los tejidos conectivos densos hay una mayor abundancia de fibras de colágeno, hay unos pocos cuya matriz extracelular está formada sobre todo por fibras elásticas y se les llama conectivos densos eláticos, como por ejemplo en la aorta, donde tienen un color amarillento en tejido fresco. Según la organización espacial de las fibras de colágeno y de las células, los tejidos conectivos densos se dividen en regular e irregular. La principal función del tejido conectivo denso es contrarrestar tensiones mecánicas.

Conectivo denso irregular

Conectivo denso irregular de la piel.

El tejido conectivo denso irregular posee grandes cantidades de fibras de colágeno agrupadas en haces gruesos orientados en todas las direcciones formando una red tridimensional. Es un tejido mecánicamente fuerte. Las fibras de colágeno son más gruesas y numerosas que en el tejido conectivo laxo, y tiene poca densidad de vasos sanguíneos y fibras nerviosas. Se encuentra en la dermis de la piel (sobre todo en la dermis reticular), formando las cápsulas que envuelven los órganos, en la meninge duramadre, en el periostio, pericardio, válvulas cardiacas y cápsulas articulares.

Tendón

Conectivo denso regular del tendón.

E l tejido conjuntivo denso regular posee una matriz extracelular con una gran cantidad de fibras de colágeno que se ordenan en forma regular, generalmente en haces paralelos. Esto refleja unas necesidades mecánicas de resistencia a estiramietnos unidireccionales. De hecho, este tejido se encuentra en aquellas estructuras como los tendones, ligamentos y las vainas o fascias que rodean a los músculos esqueléticos, y también hay tejido conectivo denso regular en algunos tendones aplanados (o aponeurosis) de los músculos abdominales, donde las fibras adoptan una orientación en diferentes direcciones puesto que los estiramientos mecánicos se dan en diferentes direcciones. La córnea es otra estructura formada por tejido conectivo denso regular con capas de fibras de colágenos orientadas de forma perpendicular entre sí.

Conectivo gelatinoso

Tejido conectivo gelatinoso del cordón umbilical.

El tejido conectivo mucoso o gelatinoso tiene aspecto de gelatina, está muy hidratado, es turgente y presenta una gran resistencia mecánica. Esto es debido a sus componentes celulares y a su matriz extracelular. Así, La mayor parte del tejido es matrix extracelular pudiendo representar hasta el 95% de su contenido. Posee pocas células, que tienen características similares a los miofibroblastos. La proteína más abundante de la matriz extracelular es el colágeno tipo I, que forma fibras delgadas. Los proteoglicanos, abundantes en la matrix extracelular, contienen sobre todo condrotitín sulfato y dermatán sulfato. El ácido hialurónico es también muy abundante.

Este tejido abunda en el periodo embrionario y es poco frecuente en adultos. Es el principal componente del cordón umbilical, donde se organiza formando una estructura espiral retorcida denominada gelatina de Wharton. Al contrario que otros tejidos conectivos, en humanos no se ha encontrado otro tipo celular diferente a los miofibroblastos en este tejido umbilical, ni tampoco posee vasos sanguíneos, ni linfáticos, excepto las dos arterias y una vena que comunican al embrión con la placenta. También se encuentra en regiones concretas como la placa coriónica de la placenta y alrededor de los capilares fetales. Se encuentra también en la cresta de algunas aves.

El tejiido mucoso del cordón umbilical está siendo estudiado muy intensamente puesto que de sus células se pueden derivar células madre pluripotenciales que pueden diferenciarse en células diferenciadas de diferentes tejidos. Esto le aporta una gran potencialidad como fuente celular para terapias regenerativas e injeniería de tejidos.

Conectivo mesenquimático

Conectivo mesenquimático de embrión de pollo

El tejido conectivo mesenquimático está formado por células indiferenciadas y materia extracelular laxa de aspecto gelatinoso. Esta disposición laxa permite a las células una gran movilidad, muy útil para organizarse en estructuras nuevas durante las etapas embrionarias. Se puede considerar como un tejido pasajero puesto que es abundante en el embrión, pero aparece también en menor medida en algunos órganos de animales adultos como en la médula ósea, en la grasa, músculos, y pulpa dental de los dientes de leche. A estas células en adultos se les llama células madres mesenquimáticas.

El tejido mesenquimático deriva en su mayor parte del mesodermo, pero también hay una parte de mesénquima en la zona de la cabeza que deriva de las crestas neurales. A partir de él se forman, durante el desarrollo embrionario, no sólo los tejidos conectivos propiamente dichos sino también cartílago, hueso, los sistemas sanguíneo y linfático, incluso se puede diferenciar en músculo liso. Además, mediante señales enviadas por el mesénquima al tejido epitelial se inicia la formación de numerosos órganos del cuerpo.

Conectivo reticular

Conectivo reticular del bazo.

El tejido conjuntivo reticular se caracteriza por poseer fibras reticulares. Las células que las producen son fibroblastos denominados células reticulares. Las fibras reticulares o de reticulina pueden aparecer en otros tejidos conectivos, pero es en éste donde son más abundantes. Están formadas sobre todo por colágeno tipo III, que hace fibras más delgadas (150 nm de diámetro), ramificadas, anastomosadas y con mayor contenido de carbohidratos. El aspecto ramificado de las fibras reticulares distingue estas fibras de otras formadas por otras fibras de colágenos formados por los tipos I y II. Las fibras son tan finas que no se observan con el microscopio óptico a no ser que se pongan de manifiesto con impregnaciones de plata o con tinciones con PAS.

La principal misión del tejido reticular es formar un andamiaje que sirve de soporte a otras células. En él hay un gran número de células distintas a los fibroblastos, como son los linfocitos, células adiposas, musculares lisas, macrofágos, células madre hematopoyéticas, etcétera. Así, la densidad celular es mayor que en otros tejidos conectivos. Normalmente las células reticulares están unidas a las fibras reticulares y ambos quedan relativamente fijos, mientras que las otras células se mueven con facilidad por el tejido. La función del tejido reticular es importante en órganos como los nódulos linfoides, el riñón, paredes de las arterias, el bazo, el hígado y la médula ósea, en las tonsilas o amígdalas, en las placas de Peyer del íleon y menos abundante en otras zonas.


Bibliografía

Davies JE, Walker JT, Keating A. 2017. Concise review: Wharton’s jelly: the rich, but enigmatic, source of mesenchymal stromal cells. Stem cellls translational medicine. 6: 1620-1630 Leer el artículo.

Krstić, R. V. 1989. Los tejidos del hombre y de los mamíferos. Editorial Interamericana. McGraw-Hill. Madrid. ISBN: 84-7615-413-5.

MacCord, K. Consultado en 2017. Mesenchyme. The Embryo Project Encyclopedia.



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