Atlas de histología vegetal y animal
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Tejidos animales

TEJIDO NERVIOSO

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El tejido nervioso se desarrolla a partir del ectodermo embrionario. Es un tejido formado por dos tipos celulares: neuronas y glía, y cuya misión es recibir información del medio externo e interno, procesarla y desencadenar una respuesta. Es también el responsable de controlar numerosas funciones vitales como la respiración, digestión, bombeo sanguíneo del corazón, regular el flujo sanguíneo, control del sistema endocrino, etc.

Neurona
Imagen de la corteza cerebral de rata teñida con violeta de cresilo, donde se observan los cuerpos celulares de multitud de neuronas.
Neurona
Imagen de una neurona de la corteza cerebral de un ratón teñida con la técnica de Golgi.

Las células del sistema nervioso se agrupan para formar dos partes: el sistema nervioso central que incluye el encéfalo y la médula espinal, y el sistema nervioso periférico, formado por ganglios, nervios y neuronas diseminados por el organismo.

La mayor parte del tejido nervioso está formado por cuerpos celulares y por sus prolongaciones citoplasmáticas (estás últimas forman zonas denominadas neuropilos). Sin embargo, el sistema nervioso también posee una pequeña proporción de matriz extracelular donde abundan las glicoproteínas. La función de la matriz extracelular nerviosa es variada y va desde migración celular, extensión de axones a la formación y función de los puntos de comunicación entre neuronas: las sinapsis.

En el sistema nervioso central hay zonas ricas en cuerpos celulares de neuronas y glía que se denomina generalmente sustancia gris, porque tienen un color gris en tejido fresco, mientras que las zonas ricas en axones mielínicas pero con pocos cuerpos celulares se denominan sustancia blanca. La sustancia blanca es una zona de tractos de fibras. En el encéfalo, la sustancia gris es normalmente superficial, mientras que en la médula espinal es al contrario.

El encéfalo y la médula espinal están irrigados por vasos sanguíneos. El volumen de sangre en las diferentes zonas del encéfalo puede regularse, variando el calibre de las arterias, y el de los capilares, para soportar una mayor actividad neuronal. El diámetro de los capilares se regula gracias a los pericitos. EL flujo de sangre ha de ser muy ajustado puesto que el tejido nervioso es muy sensible a la falta de oxígeno. Las neuronas mueren tras unos minutos sin oxígeno, es lo que se denominan isquemias.

El tejido nervioso está aislado tanto de la sangre como de los tejidos circundantes. Los capilares están formados por un endotelio fuertemente sellado por uniones estrechas y además la tasa de endoncitosis es muy baja cuando se compara con otros capilares. Rodeando al endotelio está la lámina basal y separando la lámina basal de las neuronas nos encontramos con terminaciones de las prolongaciones de los astrocitos formando una especie de vaina denominada capa limitante. En su conjunto, endotelio, lámina basal y capa limitante de astrocitos forman la denominada barrera hematoencefálica. Esta barrera controla estrechamente el trasiego de sustancias entre la sangre y el tejido nervioso. El encéfalo y la médula espinal también está aislados del hueso, cráneo y vértebras, por unas membranas denominadas meninges.

Médula espinal
Médula espinal.

Las neuronas están especializadas en la conducción de información eléctrica por sus membranas gracias a variaciones en el potencial eléctrico que se produce en la membrana plasmática. Mofológicamente, estas células se pueden dividir en tres compartimentos: el soma o cuerpo celular (donde se localiza el núcleo de la célula), las prolongaciones dendríticas y el axón. El árbol dendrítico es el principal receptor de la información que reciben de multitud de otras neuronas y de receptores sensoriales, la integra y la dirige al cuerpo celular. Del cuerpo celular parte el axón por donde viaja la información hacia otras neuronas o a fibras musculares.

Ganglio espinal
Ganglio de la médula espinal.

El número, tamaño y disposición de las dendritas que posee una neurona es muy variable, mientras que cada neurona posee un solo axón (salvo excepciones). Las neuronas se comunican entre sí o con las células musculares gracias a la existencia de mediadores químicos denominados neurotransmisores. Esto ocurre en unas zonas especializadas denominadas sinapsis. El neurotransmisor es liberado por la neurona presináptica a la hendidura sináptica, difundiendo hasta la superficie de la neurona postsináptica, que posee receptores específicos para él. La unión del neurotransmisor al receptor produce un cambio en el potencial de membrana de la neurona postsináptica.

Astrocitos y neuronas Neuronas y glía en en el encéfalo.

A) Neuronas del núcleo estriado marcadas de azul oscuro. El cuerpo celular, donde se encuentran el núcleo y una gran parte del citoplasma celular, tiene el aspecto de una bolsa oscura de la cual salen unas prolongaciones delgadas que son las dendritas. En esta imagen sólo se ven marcadas unas pocas neuronas de la multitud que hay en el tejido, aquellas que poseen una enzima que se denomina sintasa del óxido nítrico, cuya actividad enzimática es la que produce la coloración azulada.
B) Astrocitos de la zona septal marcados con una coloración marrón oscura. Lo que en realidad se observa de color marrón más oscuro es el resultado de la detección con anticuerpos de una proteína citoplasmática típica de los astrocitos, la proteína fibrilar glial ácida, y que permite poner de manifiesto la morfología estrellada de estas células.
Linajes
Linajes de los tipos celulares que forman el sistema nervioso. SNC: sistema nervioso central, SNP: sistema nervioso periférico.
Epéndimo de médula espinal
Epéndimo de la médula espinal.

Las células gliales pueden dividirse por mitosis, al contrario que las neuronas, y son más numerosas que las propias neuronas (algo que es sorprendente). Hay diversos tipos de células gliales: astrocitos, células de Schwann, oligodendrocitos y microglía. Su función es muy variada. Los astrocitos forman una envuelta que rodea a los vasos sanguíneos, tapizan la superficie del encéfalo y están presentes como un tercer elemento de las sinapsis, siendo los otros dos la neurona presináptica y la postsináptica. A pesar de que los astrocitos se han considerado como mero soporte mecánico y metabólico de las neuronas, también participan en la modulación de la actividad sináptica. Además, proliferan en las heridas o infartos cerebrales ocupando el lugar de las neuronas muertas. Los oligodendrocitos y las células de Schwann forman las vainas de mielina que rodean a los axones de las neuronas en el encéfalo y en el sistema nervioso periférico, respectivamente (ver imagen de mielina). La microglía se relaciona con funciones de defensa frente a patógenos o lesiones nerviosas puesto que actúan como fagocitos. Estas células no proceden del linaje celular que da lugar a las neuronas, sino que son producidas en la médula ósea e invaden el tejido nervioso desde los vasos sanguíneos.

title="Glía"
Imágenes de células gliales. A, C y D muestran astrocitos localizados en el cerebro. B muestra las diferencias en tamaño y morofología entre glía y neuronas. En E aparecen células gliales de Bergmann, localizadas en la corteza cerebelosa.

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